El control del peso y la enfermedad renal
Mantener un peso saludable es importante para controlar la enfermedad renal crónica (ERC) y para su estado general de salud.
La obesidad y la enfermedad renal
Si usted tiene obesidad o sobrepeso, corre más riesgo de desarrollar enfermedad renal o de que avance su enfermedad renal. El exceso de grasa corporal puede causar inflamación (hinchazón), que es la forma en que reacciona el cuerpo al estrés o los daños. Con el tiempo, esta inflamación puede dañar los vasos sanguíneos y hacer que los riñones tengan que trabajar más de lo normal, lo que a su vez puede provocar más daño renal.
En quienes tienen enfermedad renal, el sobrepeso o la obesidad pueden además aumentar el riesgo de otros problemas médicos, como la presión arterial alta, la diabetes y la enfermedad cardíaca, que son factores de riesgo principales de la ERC.
El síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CRM) es un trastorno médico que afecta el corazón, los riñones y el metabolismo (la manera en que el cuerpo convierte los alimentos en energía). Aparece cuando estas tres partes del cuerpo no funcionan como deberian. “Síndrome CRM” es un término nuevo que los expertos utilizan para describir la conexión entre la enfermedad cardíaca, la enfermedad renal, la diabetes de tipo 2 y la obesidad. Tener uno de esos trastornos puede empeorar los otros y aumentar el riesgo que usted corre de tener problemas médicos graves.
Beneficios de mantener un peso saludable y de perder peso
Mejora el funcionamiento renal, sobre todo si usted tiene obesidad y diabetes de tipo 2
Disminuye su presión arterial y el esfuerzo que deben hacer los riñones
Disminuye su riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2
Le aporta más energía y ayuda a que esté menos cansado/a, lo cual le facilita hacer ejercicio
Colabore con un dietista
El peso saludable es distinto para cada persona y puede depender de cosas como la edad, el sexo, el estilo de vida, los antecedentes familiares y si tiene alguna condición médica. Un peso saludable es aquel que contribuye a reducir el riesgo de tener problemas médicos, protege los riñones y apoya el bienestar general. Hable con su equipo de atención médica para conocer cuál es el peso saludable para usted.
Antes de iniciar cualquier medicamento o plan para perder peso, hable siempre con su médico, dietista y equipo de atención médica. Un dietista, que es un experto en alimentos y nutrición, lo/a podrá ayudar a crear un plan de alimentación saludable para los riñones que le facilite perder peso sin omitir los nutrientes adecuados y manteniendo los valores de las pruebas de laboratorio en cifras saludables.
La nutrición
Comer para perder peso no tiene por qué ser agobiante ni es necesario que usted siga una dieta estricta o restrictiva. Algunas medidas sencillas, como vigilar el tamaño de las porciones y las raciones, pueden ayudarlo/a a controlar su peso y apoyar su salud renal. Un patrón alimentario basado en plantas (es decir, fruta, verdura, cereales integrales y proteínas de origen vegetal) puede facilitar la reducción de la inflamación y ralentizar el daño renal. Se recomienda evitar métodos de pérdida de peso extremos, como las dietas cercanas al ayuno total. Son dietas difíciles de cumplir, pueden perjudicar su salud e incluso dañar sus riñones.
Algunas medidas sencillas, como vigilar el tamaño de las raciones y las porciones, pueden ayudarlo/a a controlar su peso y fomentar su salud renal. Con unos pocos cambios pequeños, muchos de sus alimentos favoritos pueden encajar en un plan de alimentación saludable para los riñones.
Los medicamentos
A algunas personas les viene bien usar un tipo de medicamentos llamados agonistas del receptor del péptido glucagonoide 1 (GLP-1 RA, por su abreviación en inglés). Estos medicamentos ayudan a controlar la glucosa (azúcar) sanguínea, favorecen la pérdida de peso y podrían ralentizar el daño renal. En enero de 2025 se autorizó un GLP-1 RA llamado semaglutida (Ozempic) para ayudar a reducir el riesgo de empeoramiento de la enfermedad renal en personas que tienen diabetes de tipo 2. Estos medicamentos ralentizan la digestión (la rapidez con la que se vacía el estómago después de haber comido). Esto prolonga su sensación de saciedad, lo cual puede ayudarlo/a a usted a comer menos y a perder peso. Los GLP-1 RA también podrían contribuir a la disminución de la presión arterial y el colesterol malo (LDL, por su abreviación en inglés), lo cual puede reducir su riesgo de tener enfermedad cardíaca. Como sucede con todos los medicamentos, los GLP-1 RA pueden tener efectos secundarios, como por ejemplo náuseas, vómitos, estreñimiento, dolor de estómago y apetito disminuido. Es importante que hable con su médico antes de empezar a usar cualquiera de estos medicamentos o si tiene algún efecto secundario.
Si usted usa un GLP-1 RA, es importante que colabore con un dietista, ya que estos medicamentos podrían dificultar la ingestión de comidas abundantes y por lo tanto usted quizá tenga que ingerir comidas más pequeñas y más seguidas. Colabore con el dietista para asegurarse de ingerir suficientes nutrientes y proteínas en cada comida, lo que ayudará a proteger sus músculos.
La cirugía
La cirugía de pérdida de peso (cirugía bariátrica) puede ser útil en personas que tienen obesidad y enfermedad renal y no han podido perder peso por otros métodos. Esta cirugía puede contribuir a la mejora de la función renal y a una reducción de los problemas médicos. Es importante recordar que la cirugía no es una solución rápida, ya que puede provocar deficiencias de nutrientes, vitaminas y minerales, así como otras complicaciones. Si usted pasa por esta cirugía, es fundamental que colabore con un dietista. Dado que su estómago será más pequeño, es posible que usted tenga que comer porciones más pequeñas y deba elegir con prudencia sus alimentos. También es posible que deba tomar vitaminas y suplementos para velar por su salud.
Hacer ejercicio
Hacer ejercicio es una parte esencial del control del peso y de la salud renal. Intente hacer al menos 30 minutos de ejercicio moderado (por ejemplo, caminar, ir en bicicleta o nadar) la mayoría de los días de la semana. Con cambios pequeños y estrategias sencillas le será más fácil lograr sus metas:
- Pruebe a hacer ejercicios ligeros de fuerza contra resistencias; por ejemplo, flexiones o lagartijas de pared o sentadillas desde una silla, o levantar a modo de pesas objetos domésticos, como por ejemplo latas de sopa o botellas de agua.
- Para ahorrar tiempo, prepare la ropa de ejercicio con antelación o la noche anterior.
- Programe paseos breves durante el día para integrar los ejercicios en su rutina cotidiana.
- Suba por las escaleras en lugar de usar el elevador.
Si no tiene claro por dónde empezar con el ejercicio, piense en actividades que le gusten y que impliquen movimiento. Cosas como bailar, las labores de jardinería y el yoga cuentan como actividades físicas. Antes de iniciar ejercicios nuevos, hable con su médico para comprobar que sea seguro para usted. El médico le podrá sugerir ejercicios acordes con su estado de salud y sus capacidades. Es posible que sus necesidades de proteínas cambien en función de su grado de actividad y de su etapa de la enfermedad renal. Consulte con un dietista para ver qué es lo que más le conviene.
El trasplante
Alcanzar un peso saludable o mantenerlo es uno de los requisitos que imponen algunos centros de trasplantes para incluir a la persona en la lista de espera para el trasplante renal. El motivo es que el sobrepeso o la obesidad pueden aumentar el riesgo de desarollar problemas durante la cirugía y después de ella, como por ejemplo:
- Una recuperación más lenta después de la cirugía
- Infección de la herida quirúrgica
- Problemas cardíacos, como por ejemplo presión arterial alta
- Demora en el funcionamiento del injerto (cuando el riñón trasplantado tarda más de lo normal en empezar a funcionar)
- Rechazo del riñón trasplantado
Es muy frecuente que los receptores de un trasplante renal aumenten de peso después del trasplante, ya que algunos medicamentos contra el rechazo (por ejemplo, los corticosteroides, también llamados esteroides) pueden aumentar el apetito. Acuda a un dietista que lo/a ayude a controlar su peso antes y después del trasplante para proteger sus riñones y mantener un peso saludable.
La salud mental
Cuando tenemos enfermedad renal, controlar el peso puede ser difícil, tanto desde el punto de vista físico como desde el emocional. Quizá sienta cansancio, estrés o frustración o se agobie con los cambios del estilo de vida, las restricciones dietéticas y las metas a largo plazo. Son sentimientos válidos y usted no está solo/a.
El bienestar emocional desempeña un papel muy importante en su estado general de salud. Quienes tienen ERC tienen más probabilidades de presentar problemas de salud mental (por ejemplo, ansiedad, depresión o ansia de comer como respuesta al estrés) que dificultan aún más conseguir sus metas. A continuación, le ofrecemos algunos consejos para ayudarlo/a a respetar su plan:
- Fíjese metas realistas: Los avances no son inmediatos. Céntrese en hacer cambios pequeños y manejables que usted pueda mantener; por ejemplo, ajustar el tamaño de las porciones o agregar a su rutina cotidiana un breve paseo de 10 minutos.
- Celebre los avances: Todos los logros, por pequeños que sean —como preparar una comida balanceada o cumplir la rutina de ejercicio durante una semana— son victorias importantes que generan seguridad y motivación.
- Coma con consciencia: Prestar atención a las señales de hambre y a los factores emocionales que activan las ganas de comer puede ayudarlo/a a reducir el ansia de comer como respuesta al estrés y favorecer el control del peso a largo plazo. Reconocer cuándo son las emociones, y no el hambre, las que nos impulsan a comer supone un paso importante. Un dietista o un terapeuta lo/a podrán ayudar a desarrollar estrategias con las que enfrentar estas situaciones.
- Busque apoyo: Controlar la ERC y el peso no tiene por qué ser un trabajo individual. Hable con amigos, familiares o grupos de apoyo, que pueden ser una fuente de aliento y responsabilidad. Los profesionales de la salud mental también le pueden ofrecer herramientas con las que controlar el estrés, la ansiedad o la depresión.
- Cuide su salud mental: Dormir lo suficiente, hacer ejercicio, meditar, leer, escribir en un diario o pasar ratos en la naturaleza puede ayudar a mejorar su estado de ánimo. Si tiene problemas, hable con un profesional de la salud mental (psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, terapeutas u orientadores). Ellos le pueden ofrecer herramientas con las que controlar el estrés, la ansiedad o la depresión. Infórmese sobre la salud mental y los recursos disponibles.
Nutrition
Eating for weight loss doesn’t need to be stressful and you don’t need to follow a strict or restrictive diet. Simple steps like watching your portion and serving sizes can help you manage your weight and support your kidney health. A plant-based eating pattern – which includes fruits, vegetables, whole grains and plant proteins – can help reduce inflammation and slow down kidney damage. It’s recommended to avoid extreme weight loss methods, like crash diets. These diets are hard to stick to, may harm your health and can even damage your kidneys.
Medicines
Some people may benefit from a type of medicine called glucagon-like peptide-1 receptor agonists (GLP-1 RA). These medicines help manage blood glucose (sugar), support weight loss and may slow down kidney damage. In January 2025, an injectable GLP-1 RA called semaglutide (Ozempic) was approved to help reduce the risk of kidney disease getting worse in people with type 2 diabetes. These medicines work by slowing your digestion (how fast your stomach empties after you eat). This makes you feel full longer, which can help you eat less and lose weight. GLP-1 RAs may also help lower blood pressure and bad cholesterol (LDL), which can lower your risk of heart disease. Like all medicines, GLP-1 RAs can cause side effects such as nausea, vomiting, diarrhea, constipation, stomach pain, and reduced appetite. It’s important that you talk to your healthcare provider before starting any of these medicines and if you have any side effects.
If you take a GLP-1 RA, it’s important to work with a dietitian as these medicines might make it harder to eat large meals, so you may need to eat smaller, more frequent meals. Work with a dietitian to make sure you are getting enough nutrients and protein with every meal to help protect your muscles.
Surgery
Bariatric surgery (weight loss surgery) can be a helpful option for people who have obesity and kidney disease and haven’t been able to lose weight through other methods. Weight loss surgery can help lead to improved kidney function and fewer health problems. It’s important to note that surgery isn’t a quick fix as it can lead to nutrient, vitamin and mineral deficiencies along with other complications. If you have this surgery, it’s important to work with a dietitian. Your stomach will be smaller, so you may need to eat smaller portions and choose your foods carefully. You may also need to take vitamins and supplements to keep your body healthy.
Staying Active
Staying active is a key part of managing your weight and kidney health. Aim for at least 30 minutes of moderate exercise (like walking, biking, and swimming) on most days of the week. Small changes and simple strategies can help you achieve your goals:
- Try light strength resistance exercises like wall push-ups, sit-to stands from a chair, or lifting household items like soup cans or water bottles as weights.
- Set out workout clothes in advance or the night before to save time.
- Schedule short walks during the day to make exercise a consistent part of your routine.
- Take the stairs instead of the elevator.
If you are not sure where to start when it comes to exercise, think about activities you already enjoy that involve movement. Activities like dancing, gardening, and yoga all count as physical activity. Before starting a new exercise, talk with your doctor to make sure it’s safe for you. Your doctor can suggest exercises that fit your health and ability. Your protein needs may change based on how active you are and your stage of kidney disease, talk with a dietitian to find out what’s best for you.
Transplant
Maintaining or reaching a healthy weight is a requirement of some transplant centers before being placed on a kidney transplant list. This is because being overweight or having obesity can increase the risk of problems during and after surgery, which may include:
- Slower healing after surgery
- Wound Infections near the surgical site
- Heart problems, such as high blood pressure
- Delayed graft function (when the new transplanted kidney takes longer to start working)
- Rejection of the transplanted kidney
Often times, many people gain weight after a kidney transplant as anti-rejection medicines like steroids can increase your appetite. Work with a dietitian to help you manage your weight before- and after transplant to protect your kidneys and to maintain a healthy weight.
Mental Health
Managing your weight while living with kidney disease can be both physically and emotionally challenging. You might feel tired, stressed, frustrated, or overwhelmed as you navigate lifestyle changes, dietary restrictions, and long-term health goals. These feelings are valid—and you’re not alone.
Emotional well-being plays a big role in your overall health. People with CKD are more likely to experience mental health challenges such as anxiety, depression, or emotional eating which can make it harder to stick to your goals. Here are some tips to help you stay on track:
- Set realistic goals: Progress takes time. Focus on small, manageable changes that you can keep, like adjusting portion sizes or adding a short 10-minute walk to your day.
- Celebrate progress: Even small milestones—like preparing a balanced meal or sticking to an exercise routine for a week—are important wins that build confidence and motivation.
- Practice mindful eating: Paying attention to hunger cues and emotional triggers around food can help reduce stress eating and support long-term weight management. Recognizing when emotions, not hunger, are driving eating habits is an important step. A dietitian or therapist can help develop coping strategies that work for you.
- Seek support: Managing CKD and weight doesn’t have to be a solo effort. Connecting with friends, family, or support groups can provide encouragement and accountability. Mental health professionals can also offer tools to manage stress, anxiety, or depression.
- Care for your mental health: Getting enough sleep, exercise, meditating, reading, journaling and spending time in nature can help boost your mood. If you’re struggling, talk to a mental health provider – such as a psychologist, psychiatrist, social worker, therapist, or counselor. They can offer tools to help you manage stress, anxiety, or depression. Learn more about mental health and available resources.
Managing your weight with CKD can be challenging, but you don’t have to do it alone. Working with your healthcare team – including doctors, dietitians, nurses, physician assistant, social workers and mental health providers can help you manage your CKD and address concerns you have about weight management. Together, you can create a plan that helps you maintain or lose weight safely while protecting your kidneys.
Un dietista registrado (RD, por su abreviación en inglés) le puede ayudar a hacer estos cambios en su patrón de alimentación.
Cuando tenemos ERC, controlar el peso puede ser difícil, pero no es necesario que lo haga usted solo/a. Colaborar con su equipo de atención médica (los médicos, los dietistas, las enfermeras, el asistente médico, los trabajadores sociales y los profesionales de la salud mental) puede ayudarlo/a a controlar su ERC y atender sus inquietudes sobre el control del peso. Juntos pueden elaborar un plan que lo/a ayude a usted a mantener su peso o perder peso con seguridad y al mismo tiempo proteger sus riñones.
Vea recetas saludables para los riñones (disponibles en inglés)
Your support goes further with AKF
Your donation allows AKF to support people wherever they are in their fight against kidney disease – from prevention through transplant. For more than 50 years, we have fought on all fronts for millions of people impacted by kidney disease.
Donate today to support our work